Como cada Nochebuena, el Papa Francisco celebró en la basílica de San Pedro del Vaticano la Misa de Gallo, la ceremonia más importante de la Navidad para los católicos. Un llamado a la paz, justicia, reconciliación y misericordia, especialmente con las personas más vulnerables, hizo el pontífice.
Durante el sermón, defendió el amor «incondicional» y «gratuito» hacia el prójimo —aun frente a las peores conductas— como una condición indispensable para cambiar el mundo y conseguir la paz.
La Navidad nos recuerda que Dios sigue amando a cada hombre, incluso al peor, manifestó el papa frente a la multitud de fieles reunidos en el lugar para participar del servicio religioso, que conmemora el nacimiento de Jesucristo.
